Las Figuras de Buda son símbolos de presencia despierta, calma, compasión y enseñanza. Se usan para recordar la meditación y la sabiduría. En postura meditativa, urna (punto en la frente) que simboliza visión interior, y el ushnisha (protuberancia en la cabeza) que sugiere iluminación. El cuenco en las manos remite a la práctica monástica y la generosidad.
Ofrenda y Enciende una vela, la depositas en sus manos, donde sostiene una flor de loto.
Medita y conecta con el Chakra Raíz, Sacro y Estrella de la Tierra.
La figura irradia una paleta etérea de turquesa, magenta, dorado y nacarados que habla en clave energética. El turquesa y azul verdoso en pliegues y túnica resuenan con la garganta y el corazón superior: claridad suave en la expresión, comunicación compasiva y calma intuitiva. El magenta/rosado despierta el chakra del corazón y el sacro: ternura creativa, apertura afectiva y sensualidad sagrada. El dorado que destaca relieves y contornos activa el plexo solar: dignidad, voluntad tranquila y protección angelical. Los toques nacarados y plateados elevan la vibración hacia el tercer ojo y la corona, invitando a la contemplación, la visión interior y la conexión con luminoso.
La paleta Cromatica: , turquezamagenta, cyan, violeta, bronce, plata y dorado.